¿Qué hay detrás de la pantalla? Miedo o intención

Hemos tenido unos meses en los que el debate por las horas pantalla ha recobrado una nueva dimensión. En The Parents Network llevamos ya tiempo hablando acerca de la importancia de la calidad más allá de la cantidad de horas que nuestros hijos, y nosotros mismos, le ponemos a nuestros dispositivos electrónicos y por ende al mundo digital. De igual forma, desde que inicié a hablar de estos temas, ya hace 10 años, el uso proactivo y  propositivo de nuestro mundo digital es la única manera que tenemos de mantener un espacio seguro, útil y enriquecedor.

Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de un uso con intención y propósito? Estos conceptos son tan profundos como sencillos de implementar poco a poco en nuestras vidas en familia y en las conversaciones con nuestros hijos. Primero definamos:

Intención

Es una idea que se persigue con tus acciones. Es pasar del mundo del deseo y del “quisiera” al de poner mi atención y acción completa en la ejecución de aquello que está en mi mente. 

Proactivo

Que cuenta con iniciativa, que no espera a que alguien más le diga lo que tiene que hacer sino que es capaz de crear un proyecto y llevar a cabo su desarrollo. 

Propositivo

Que algo se lleva a la acción después de un proceso de reflexión sobre la tarea. En esencia, no hacer las cosas a lo loco sino con una meta clara.

Ahora sí, con el piso parejo y todos hablando el mismo idioma… ¿cómo llevo esto a mi interacción con el mundo digital? Yo decía que era sencillo, lo es. En lugar de pasar 4 horas haciendo scroll de redes sociales, de fotos de gatitos, de consumir contenidos que hacen otros para quien quiera sentarse a caer como Alicia persiguiendo al conejo blanco, decido poner esas 4 horas en consumir cosas que me generen un aprendizaje o, en el mejor de los casos, en pasar esas 4 horas siendo yo quien crea y genera mejores contenidos para sumar a la conversación de otros en este mundo virtual. 

Para nuestros hijos hay un mundo fantástico, que por el miedo paralizante ante las cosas terribles que efectivamente pasan en el mundo, todo el mundo ya sea físico o virtual, hemos olvidado nuestro poder de creación, nuestra pulsión de vida. Pregúntenle a su hijo Minecraftero lo que siente al crear un mundo que él controla, que crea y destruye, adapta y  comparte según se sienta ese día o dependiendo de los amigos con quienes pueda participar del juego.

Confiemos en nosotros como papás en el mundo virtual

Nos hemos vuelto papás de libro para muchas cosas, nos angustia tanto no saber por dónde guiarlos que hemos olvidado creer en nosotros y en nuestra capacidad transformadora de nuestros espacio -físicos, mentales y  virtuales- y cada vez confiamos menos en nuestros instintos y en los de nuestros hijos. No los vemos como seres capaces de creación, de comprensión, de cosas que nos sorprendan. Los queremos controlar desde nuestra angustia y nuestro miedo a lo desconocido, a un mundo que nos ha tragado en una dinámica de consumo generalizada, donde parece que no tenemos injerencia alguna. 

Tenemos mucho que aportar, tenemos mucho que crear y solamente desde la creación de contenido de calidad, de contenidos que sumen, de contenidos que nuestros hijos necesitan y  ellos mismos puedan crear será que podremos limpiar nuestro espacio y sin dejar de tener miedo podernos enfrentar a él con mejores herramientas.

Démosle a nuestros hijos las herramientas, seamos sus acompañantes, no sus gendarmes. Hay un mundo fantástico que va más allá de las horas que pasan sentados viendo una pantalla, hoy más que nunca y no por decisión nuestra, sino por imposición de un momento histórico al cual podemos sacarle lo mejor o dejarnos llevar y barrer por el miedo.

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